Relatos de La Lupa
La Profecía
Luego de unos momentos en su oficina tratando de calmarse y pensar un poco en la situación que estaba viviendo, Agüero decide volver a llamar a su compañero Peñuela y también a un tercer detective, De Poli. Estos otros dos detectives junto con Agüero integraban 'La Lupa', una división especial de investigación privada del gobierno, completamente secreta, disfrazada como una agencia de detectives independiente. Los detectives se veían frente a un caso complicado, de alto riesgo y tenían que poner todo su empeño en resolver el misterio.
Primero que nada, fueron a la escena del crimen, donde había muchas preguntas sin respuestas.
-Yo conduzco- Dijo Peñuela.
Viajaron unos minutos mientras conversaban sobre los hechos, Agüero contó su experiencia con la investigación y entonces volvieron a la casa de Nazarre para recavar pruebas.
-Los símbolos en las paredes, hay que copiarlos y analizarlos- Sugirió De Poli.
-Nosotros vamos a revisar la habitación del sospechoso- Dijo Agüero y fue escoltado por su compañero hacia los aposentos de Jorge.
Llegaron y se toparon con una habitación pequeña, estaba todo desordenado, las paredes ensangrentadas, había un circulo rojo en el suelo y velas alrededor del mismo. En el escritorio, había un anotador, un diccionario y una colección de libros macabros, oscuros, horrendos, que emanaban un olor putrefacto y una vibra tétrica desde el interior de sus páginas. Tomaron la evidencia, la guardaron en una bolsa, la cerraron y lo cargaron al baúl del auto. De Poli tomó fotografías de las paredes y las archivó en una carpeta. Habían revisado la casa en su totalidad, y no habían encontrado aquel 'artilugio' mencionado por María, suponían entonces, que fue robado por su marido, y que se había dado a la fuga con el.
Había que actuar rápido, necesitaban a alguien con buen conocimiento sobre el ocultismo, y Peñuela hizo una sugerencia bastante interesante.
-Bueno, creo que no nos queda más opción que ir a visitar a mi padre-
Los otros dos detectives se miraron y no dijeron una palabra más, fueron directamente a la vieja casona donde residía aquel hombre misterioso y loco, Osvaldo.
Estacionaron en la puerta, tocaron el timbre y el viejo les abrió la puerta lentamente, invitando a pasar y muy feliz por la visita. Se pusieron a tomar un poco de té, y ahí fue donde aprovecharon para enseñarle lo que habían encontrado. Pusieron la pila de libros (No eran más de 4 o 5 ejemplares realmente) sobre aquella mesita ratona alrededor de la cual estaban reunidos y le enseñaron las fotografías de las escrituras en las paredes.
El viejo escupió una carcajada sádica y tenebrosa, en medio de la completa seriedad de los detectives, los cuales se miraron entre si, algo desconcertados.
-¿Qué es lo gracioso?- Preguntó confundido Agüero
-¿Sabe dónde está metiendo sus narices, detective?- Retrucó el viejo loco.
-En verdad no, por eso vengo a consultarle, Sr. Peñuela- Respondió el detective
El viejo se colocó los lentes y analizó las fotos minuciosamente, aquellas escrituras dibujas con sangre, esos símbolos extraños decían algo y él sabía lo que querían decir. Se percató de que había una escritura en latín además, y recurrió a un diccionario latín-castellano que tenía entre sus cosas. Además vio los libros que estaba leyendo Jorge, eran escritos antiguos, horrorosos y oscuros, no quería tener que verlos y pidió por favor que los saquen de su vista, lo perturbaban demasiado.
-Esto no está bien...- Dijo preocupado y nervioso Osvaldo. Se levantó de su sillón y fumó de su pipa.
-Estas escrituras son símbolos antiguos de una lengua perdida, una lengua que ni siquiera es de esta galaxia... El idioma retorcido y putrefacto de un ser más horroroso y monstruoso aún que los escritos, un ser adorado por una secta del interior de la provincia de Buenos Aires, ''In Trans'', es el nombre con el cual es conocida. Es un grupo de gente poseída, caníbales, hambrientos de carne humana, realizan ofrendas y rituales que van más allá de nuestra imaginación. Estos símbolos fueron escritos por un sacerdote de esta secta, estoy seguro, nadie más podría hacer esto. Es una amenaza, no quiere ser encontrado, no quiere que lo busquen, no quiere que lo detengan. Pero también está profesando un mensaje: El comienzo del fin. LLAVE, LIBRO, ALTAR son las tres palabras indicadas en latín. Estamos frente a la profecía señores... (Tembloroso y con gesto de horror) no hay escapatoria- Contó el hombre, que terminaría por caer al suelo lentamente, con un tiro en la frente, dejando detrás de si un rastro de sangre en forma de charco, el cual sería el manto que lo cubriría en su lecho de muerte.
Rápidamente los detectives tomaron sus armas, vieron a una persona encapuchada en la ventana y abrieron fuego. Salieron detrás del mismo. Por suerte, De Poli había escrito el relato del viejo en su anotador, y por más que les duela la pérdida a los detectives, había que seguir adelante, más aún ahora. Subieron al auto y salieron disparados en medio de la noche en busca de un desconocido, alguien que atentó en su contra, alguien que posiblemente, estaba detrás de toda esta encrucijada.
Estaban cerca del sospechoso, comenzaron a tirar desde el auto sin conseguir acertar un disparo. Se acercaban aún más a esta 'persona' con una túnica gris y pálido rostro, hasta que la misma se detuvo, en el medio del camino. Los detectives bajaron del auto y lo apuntaron, lentamente se acercaron a él. En ese momento el hombre sospecho desapareció entre las sombras de la noche y al darse la vuelta, los 3 hombres se encontraron con un rostro pálido, con ojos blancos como el papel mismo, un rostro sin emoción y un corazón totalmente vacío. Los miró y de su boca brotaron las palabras: ''No hay escapatoria'', para luego terminaran por pegar unos alaridos infernales y reducirse a una pequeña figura oscura, de una sustancia similar al alquitrán y escurrirse en una de las bocas de tormenta. Los detectives, totalmente fuera de lugar, retornaron a la casa del viejo y enterraron su cuerpo. Comenzaron a sacar conjeturas.
-Me informaron recientemente de unos sucesos extraños en un pueblo del interior de la provincia... Posiblemente tengamos que empezar a investigar por allí... En verdad estoy muy confundido, y es lo único que se me ocurre ahora. Osvaldo nos dio mucha información, que concuerda con nuestro caso, pero es simplemente algo informativo, tendremos que ir a los hechos- Sugirió De Poli.
Los otros detectives, muy angustiados, decidieron emprender rápidamente el viaje e investigar. No había nada que perder, ya que se esperaba lo peor... Pero aún había una esperanza. Armaron sus maletas, cargaron el auto y salieron por la ruta a toda velocidad, no había tiempo que perder.
-El comienzo del fin...- Añadió Agüero leyendo el anotador de De Poli, mirando por la ventana al costado de la ruta.
Foto tomada de las paredes en la casa de Nazarre.

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