To
Live is to Die
‘‘El diablo puede
estar donde menos lo esperes’’
Idea original:
Ivan Ezequiel Eroles Monllor
Escrito por: Kevin
De Poli
En
el mundo de la música siempre hubo una cuestión que me llamó la atención. Me
pareció muy raro que los artistas más talentosos mueran en una temprana edad y
más raro aún que le sucedieran hechos que nos les permitía hacer más aquello
que tanto nos gusta: llevar a los seguidos del rock o del metal la música de
cada día.
La
inquietud era enorme, así que decidí ponerme a investigar. Descubrí que eran
más de lo que pensaba, muchos más. Algunos de ellos son:
Cliff Burton, Metallica, 24 años (1962-1986)
John Lennon, The Beatles, 40 años (1940-1980)
Bon Scott, AC/DC,
33 años (1946-1980)
Dimebag Darrell, Pantera, 38 años (1966-2004)
Freddie Mercury, Queen, 45 años (1946-1991)
Cabe
mencionar que había otros que no habían muerto, pero habían quedado
inhabilitados para tocar. De entre ellos, voy a destacar un caso muy especial y
famoso, el mismo lograría que mi investigación se tornara en un camino más
serio.
Hablo
del gran Jason Becker, el cual a una temprana edad y habiendo recibido lección
de solo un amigo, componía e interpretaba totalmente fuera de este mundo.
Becker sufre de Esclerosis lateral amiotrófica, una rara enfermedad que lo dejó
inmóvil, sin siquiera la capacidad de hablar.
Hoy
en día se comunica a través de un sistema en el que formula palabras a través
de movimientos con sus ojos. Sin embargo, únicamente con sus ojos, Jason sigue
componiendo música. El proceso es dificultoso, pero a él, ni el mismísimo
Diablo podría detenerlo.
Con
el paso del tiempo, fui recabando más información. Me encontré con más y más
casos de artistas que habían fallecido a una corta edad. En un momento me
pregunté a mi mismo, ¿Acaso existirá banda en la que no haya muerto algún
miembro?
Por
supuesto que sí, pero creo que el promedio de vida del músico es algo bajo, al
menos, el de los grandes músicos. Recordé aquello que una vez había pensado,
‘‘Ni el mismísimo Diablo podría detenerlo’’. Me decidí por investigar sobre las
artes oscuras. Averigüé que se podría llegar a contactar con el Diablo para
hacer una especie de trato a cambio de entregar el alma, aunque yo nunca había
creído en esas cosas, realmente me llamó la atención. No podía sacar conjeturas
apresuradas, necesitaba pruebas, hechos verídicos para sostener mi teoría.
Metallica,
luego de varios años, volvía a la Argentina. Era una oportunidad única, tenía
que intentarlo, podría saber qué pasó con aquel hombre, con Cliff Burton, por
qué murió y si habían hecho un pacto con el Diablo o algo por el estilo. Llegué
al estadio, gracias a un contacto, me infiltré con un puesto en la seguridad
del concierto. Me escabullí hasta el pasillo que conectaba los camarines con el
escenario y por allí pasaba James Hetfield, el cantante. Me acerqué lo más que
puse y le pedí por favor que viniera, alegué que tenía un asunto muy importante
y que necesitaba hablarle urgentemente. Él, aunque no disponía de mucho tiempo,
se acercó hacia mí y le comenté que estaba investigando el porqué de las
tempranas muertes de grandes músicos. Casualmente, el guitarrista de la banda,
Kirk Hammett pasó por allí y se unió a la conversación. Ambos se interesaron en
el asunto.
Charlamos
un rato y aunque James solo decía que fue una casualidad la muerte de Cliff,
Kirk estaba de mi lado y creía que había algo detrás del accidente. Kirk
suspiró y dijo ‘’Nosotros le vendimos nuestro alma al Diablo, pero no a aquel
típico ser rojo con cuernos y patas de cabra que figura en los textos bíblicos.
Este ser usa traje y cortaba, es el mismo que todos conocemos, pero está
cambiado. Casi todos vendemos nuestro alma a Satanás, y este nos quita algo que
amamos. A Cliff le quitó la vida, a nosotros nos quitó a Cliff y con él además,
parte de nuestra esencia de thrash metal que solía tener nuestra música. Nos
llevó a hacer cosas que jamás creíamos que íbamos a hacer’’. Un encargado les
hizo una señal, James y Kirk se marcharon, el concierto estaba a punto de
empezar.
Luego
del show, me retiré y continué con mi investigación. El próximo objetivo sería
entonces el gran Jason Becker. Tuve la idea de hablar con el ex-Megadeth y
mejor amigo de Becker, Marty Friedman, otro virtuoso de la guitarra. Tarde un
buen tiempo en ubicarlo, invertí muchísimo dinero en viajes y luego de casi un
año de trabajo logré obtener la dirección exacta de dónde se ubicaba. Cuando
por fin lo hallé tuvimos una larga charla, en la cual comprendió muy bien mi
propósito y me dijo cosas que jamás creí que escucharía.
Uno
no puede simplemente vender su alma al Diablo, él debe presentarse ante tu
rostro, aunque lo hará en la forma menos pensada. El Diablo te dará algo a
cambio de otra cosa, pero nunca sabrás qué es lo que te quitará, es muy
tramposo. Decir que uno vende su alma técnicamente es incorrecto. A Jason
Becker se le presentó ante sus ojos el mismísimo Lucifer cuando tenía apenas 10
años. La bestia le ofreció ser uno de los mejores guitarristas de la historia,
pero a cambio quería algo, que no iba a decir. Jason no aceptó el trato y el
Diablo se retiró, colérico, ya que su plan se había frustrado.
Años
más tarde, Becker se convirtió en uno de los mejores guitarristas de todo el
mundo, lo que enfadó muchísimo a Satanás, ya que Jason había cumplido su
cometido sin su ayuda. El Diablo lo maldijo, provocando en él una enfermedad que
lo dejaría inmóvil, pero a Becker, ni el mismísimo Diablo podría detenerlo.
Logró
componer con solo los movimientos de sus ojos, la única parte de su cuerpo que
aún tiene movilidad. Jason Becker venció a Lucifer en su propio juego.
Antes
de marcharme, le pregunté a Marty si alguna vez había tenido un encuentro con
el Diablo, a lo que me contestó ‘’Digamos que ya no toco más en Megadeth’’.
Luego
de la información que recaudé, pude llegar a la conclusión de que el Diablo
puede presentarse en la forma menos esperada, quizá como un productor, quizá
como una mujer, pero al fin y al cabo, siempre será el Diablo. También me quedé
con algo importante, Satanás puede darte talento y fama, pero esto mismo se
puede obtener sin recurrir a los sucios servicios de aquel señor. Esto es algo
que me hace pensar mucho, así como por ejemplo, Freddie Mercury obtuvo
probablemente la mejor voz y a cambio fue juzgado por su sexualidad, murió a
una corta edad a raíz de una horrible enfermedad; hay muchos artistas más. A
pesar de todo, un hombre logró vencer al Diablo y ni el mismo podría detenerlo.
