lunes, 29 de julio de 2013

El Espejo

                                                                               El Espejo
                                                     
                                                         Idea original Iván Ezequiel Eroles Monllor
                                                                   Escrito por Kevin De Poli


Recuerdo muchas cosas de los 90s... El álbum negro, Nirvana, mi primera guitarra y mi primera novia. Fue en el año 1997 cuando ocurrió aquel hecho que iba a cambiarme la vida para siempre. Había conocido a Luci, una muchacha de 13 años de edad, era pequeña, con un cuerpo normal para la edad que tenía, cabello largo castaño y lacio; y unos ojos que me hipnotizaban cada vez que se cruzaban con mi mirada. Yo tenía 15 años, y estaba perdidamente enamorado. Eramos novios desde hacía ya 3 meses.

El día 6 de julio de 1997 fui con Luci, su hermano a la casa de Naiara, una amiga de ella que vivía en el barrio de Saavedra. La terraza estaba cultivada por una gran variedad de árboles, arbustos y todo tipo de vegetación que hacía de aquel lugar, un paraíso botánico.

La recorrimos por completo, y nos percatamos de que se acercaba una gran tormenta. Estábamos en un quinto piso, y la altura nos proporcionó una vista estupenda de la Avenida General Paz y una gran panorámica de la ciudad. Nos colocamos todos sobre la baranda que daba hacia la avenida y comenzamos a disfrutar de un increíble show de luces que estremecía los cielos. Estaba un poco nervioso, no disfrutaba de las tormentas eléctricas y bastante aterrado, tomé la mano de Luci. De pronto, hubo una explosión.

Fue entonces cuando un relámpago violáceo, extremadamente ruidoso, penetró en la terraza, cayendo sobre mi novia. El impacto hizo que todos saliéramos despedidos lejos de la zona de la explosión.

Luego de unos momento, logré ponerme de pie. Pero apenas lo hice, me desplomé en el suelo nuevamente, inmerso en un mar de lágrimas de dolor y sufrimiento. No podía, ni quería creer lo ocurrido. Luci ya no estaba, fue como si se hubiera desvanecido con la explosión, no quedaba ni un rastro de ella.

Las venas de mi mano izquierda, con la cual sostuve la mano de ella habían adoptado un color violeta, y me ardían de una forma inhumana.
Una vez que todos recobramos las fuerzas, nos pusimos de pie y fuimos consientes de la situación vivida afuera. Salimos en busca de Luci, si es que había caído en la calle o algo por el estilo... Pero no hubo suerte.

Con el paso de los meses, cada vez se habló menos de la situación, pero yo no podía dejar de pensar en ella. Por algún extraño motivo, sentía la presencia de Luci, para mi, ella seguía viva.
Tratando de distraerme, me enfoqué en la música. Fue como si un milagro hubiera ocurrida, la mano que resultó afectada por aquel rayo, era totalmente hábil en la guitarra. Gracias a eso, y a las letras que escribí hundido en el más profundo océano de la depresión que padecí, logré alcanzar la gloria.

Habían pasado 10 años desde que ocurrió aquel incidente. En ese momento, yo era un reconocido guitarrista y cantante a nivel mundial; era millonario, y con la vida que cualquier músico querría. Pero nada de lo que tenía me satisfacía. Sentía que Luci seguía con vida, que estaba en algún lado, y tenía la necesidad de encontrarla.

Me encontraba en mi mansión, en una fiesta que yo mismo organicé. Las mujeres que tenía a mi alrededor, eran como juguetes viejos que ya no me complacían. La rutina de mis días era siempre la misma, sexo, alcohol, y rock n roll.

La voz de Luci hacía eco en mi cabeza, me llamaba y no era la primera vez que ocurría. Fui al baño, me lavé la cara y cuando levanté la mirada y la clavé en el espejo, la vi. Allí estaba Luci, con sus 13 años de edad, dentro de lo que parecía una habitación de acero, una prisión. Estaba atrapada . De a poco se acercó a mí, y apoyó su mano del otro lado del espejo. No la escuchaba, pero por la forma en que movía sus labios, deduje que decía ''Sálvame''. Desapareció y yo, colérico, destruí con mis propias manos aquel espejo. Angustiado, retorné al barrio de Saavedra, donde vi a Luci por última vez. Donde yacía la viviendo de Naiara ahora había un gran centro comercial llamado ''Dot''. Me paseé un rato por adentro y no tardé mucho tiempo en subir a la terraza, y frente a cientos de personas, a cientos de metros de altura, me apoyé en la baranda y miré a los cielos estremecerse entre truenos y relámpagos, para luego lanzarme hacia el vacío.

Mientras caía, vi a Luci por un momento, y no llegué a tocar el suelo cuando de pronto todo se oscureció, todo se volvió negro por un instante.
Abrí los ojos lentamente. Me encontraba en una habitación que parecía plateada, pero luego me dí cuenta que estaba hecha de espejos, me miré en la infinidad de los reflejos y de la nada apareció ella. Algo había cambiado en mí también, me veía como cuando tenía 15 años. Nos abrazamos y ella me dijo con lágrimas en los ojos -Gracias-

La habitación comenzó a desvanecerse para dar lugar a la misma escena de aquel 6 de julio de 1997. Nos encontrábamos allí de nuevo, pero parecía que todo sucediera en cámara lenta. Luci estaba a mi lado, junto con su hermano y su amiga. Vi de pronto ese resplandor violeta en las nubes. El recuerdo volvió rápido a mi mente, y sin pensarlo dos veces, empujé a mi novia lejos del lugar, y el rayo impactó en la baranda de acero, provocando de nuevo una gran explosión y un temblor. Nos levantamos del suelo aturdidos por el impacto, ella me besó y me dijo ''Dios mío, muchas gracias, no sé que habría sucedido si ese rayo nos golpeaba, gracias, gracias'' La miré y con lágrimas en mis ojos, le dije que siempre estaría para cuidarla, y los dos comenzamos a llorar, emocionados, en un abrazo cálido y tierno que literalmente duró para siempre
                       
                                                            ...FIN...

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