jueves, 25 de julio de 2013

La Puerta

                                                                  Relatos de La Lupa
                                                                        ''La Puerta"


El detective F. Agüero se pasea por el corazón de la ciudad de Buenos Aires fumando un cigarro y mirando al cielo mientras cae una densa lluvia sobre el paraguas del mencionado.
Se adentra en un bar y se dirige hacia una mesa solitaria, en el fondo del lugar. Pide un mocaccino y el diario para leer, se fija las tiras cómicas y luego va a la parte de deportes, mientras remoja sus labios en el café. Interrumpe su desayuno un llamado, al parecer es su compañero Peñuela, quien necesitaba ayuda con un caso, era cerca de allí, así que pagó la cuenta, dejó unas monedas de propina y rápidamente abordó su viaje.
Aún llovía, de manera tupida. La calle de la casa era Nazarre, se ubicaba en el barrio de Devoto, y curiosamente a unas cuadras de allí, residía en su hogar el detective. Llegó a la escena del hecho y le llamó poderosamente la atención que en la entrada faltaba la puerta, era una casa del tipo antiguo, de esas que tienen puertas dobles enormes.
La dueña de casa era María, una filosofa con un trabajo bastante criticado por el resto de la comunidad, su última investigación fue la de la teoría de la vida después de la muerte, la mujer sostenía que para descansar en paz, un muerto debía librarse de sus ataduras.
El detective ingresa cuidadosamente, deslizándose por un costado de la puerta y se encuentra con Peñuela.

-Buenas. Veo que te mojaste un poco con la lluvia (Con un gesto burlón)- Dijo Peñuela.

-Vamos al punto...(Enfadado)- Respondió Agüero.

-María Castillo fue encontrada aplastada por el portón de entrada de su casa esta misma madrugada. Advirtió un vecino, llamó la 911 y el caso fue derivado a nuestra agencia, debido al peso del caso. El marido de Castillo está prófugo, no se sabe nada de él. El vecino anónimo que llamó explicó que escuchó alaridos en la madrugada y luego un estruendo (Se presume que fue la puerta aplastando a la difunta)- Explicó Peñuela.

-Muy bien, voy a buscar pistas- Añadió Agüero mientras revisaba la puerta con lupa en mano. Se paseó por la casa un buen rato, por planta baja, por el primer piso, por la cocina, el baño, las habitaciones, el patio y dio con algo interesante, un cuaderno, presunto diario intimo de María.
-Voy a analizar esto con más detalle en casa, si tengo noticias, te llamo- Dijo Agüero mientras salía de la casa.
Abrió el portón de la entrada, luego la puerta de la casa y por fin entró. Fue recibido por su perro Kano, jugueteó unos segundos con él y se interno en su oficina, dejó el diario en el escritorio, se sirvió algo para beber y encendió unos cuantos cigarros para analizar el escrito. Agüero lee las primeras páginas, de hace unos meses, nada interesante, sigue adelante en su cruzada, esta vez encuentra algo muy importante.

''10 de Febrero

Jorge está leyendo un libro nuevo, es todo negro y bastante viejo, me da la sensación de que hay algo mal con él. Está todo el día metido en su oficina con velas en medio de la oscuridad, no me dirige la palabra en todo el día, me preocupa.''

El detective ahora tomó como principal sospechoso del hecho al marido, y estaba casi seguro de que se había metido con algo turbio y espeluznante. Se adelantó un par de páginas y continuó leyendo el contenido.

''3 de Marzo

Cuando llegué a casa había un circulo rojo dibujado en el medio de la sala, yo estaba volviendo del almacén con unas bolsas, las cuales volaron literalmente de mis manos y cayeron al piso. Jorge me miró y empezó a delirar, me gritaba cosas en un idioma raro, yo salí corriendo de la casa y me refugié en la vivienda de un vecino. Cuando volví a casa horas más tarde, todas las paredes estaban llenas de escrituras difusas y horribles, y Jorge ya no estaba... Me encerré en mi habitación a llorar y no pude dormir en toda la noche''

Agüero estaba totalmente convencido. El marido de la difunta practicaba ocultismo, y muy probablemente estaba poseído por una fuerza maligna, o simplemente loco. Dio vuelta la página del diario intimo y cuando quiso clavar sus ojos en las primeras palabras que estaban escritas, fue imposible. La tensión bajo y hubo un pequeño corte de unas milésimas de segundo, la luz se había ido y había vuelto en un parpadeo. El foco de la luz empezó a titilar sin descanso y de pronto la habitación se tiñó de un color rojizo, que emanaba la misma lámpara. El detective cerró el diario intimo y se paró detrás de la silla, expectante, cuando de pronto irrumpió en la escena una mezcla de llanto, alarido y quejido, al parecer de una mujer.
Un poco asustado, revisó la habitación y de la nada se oyó un grito espectral. Una sombra, bastante ambigua, pero macabra. Recorrió las paredes un momento, mientras aún se oían gritos de ultratumba, parecía como si quisiera huir de algo o alguien, e inmediatamente la habitación quedo taciturna.


La puerta comenzó a temblar, literalmente se venía abajo, estaba fuera de control, se salía del marco al compás de los gritos de ''AUXILIO, AUXILIO''
El detective se deleitó con el espectáculo unos momento, y estalló -¡BASTA!-Rugió frenético. Corrió y buscó debajo del escritorio su caja de herramientas, donde yacía una maza, la cual emplearía finalmente para destruir aquella puerta salida del mismo inframundo. Le dio sin asco unos cuantos golpes, la derribó y Agüero quedó extasiado. Todo ruido cesó, pero de los restos de la puerta, brotó un ser horripilante. Tenía la figura de una mujer, pero como si estuviera recubierta por una sustancia similar al alquitrán, tenía varias bocas y carecía de rostro, su voz, era apocalíptica.
Agüero estaba completamente mudo, sudando, nervioso, alelado. Agarró el diario y leyó la última página.

"4 de Marzo

Trabé la puerta de entrada, me encuentro atrincherada en mi hogar, escondí lo que él estaba buscando. Pero...

No, no, no puede ser. Tengo que escapar, tengo que... No está a salvo, deben...

No hay dónde escapar, es el fin''

Aquella figura hórrida que yacía frente a sus ojos...¿Podría ser?
-...¿María?...-Preguntó el detective.
Abriendo varias de sus bocas, la criatura respondió -Soy yo- con una voz gruesa, oscura e infernal. Agüero continuaba muy nervioso, ya nada tenía sentido dentro de la habitación, cuando de pronto, ''María'' comenzó a moverse hacia donde estaba el detective, este mismo, comenzó a retroceder lentamente y de pronto, un resplandor blanco culminó en el cuerpo horrendo de aquella criatura, la sustancia negra que la recubría desapareció como por arte de magia, y dio lugar a la verdadera difunta María. Esta vez era ella realmente, solo que, parecía un fantasma, estaba pálida, era casi transparente. Ahora, con su voz normal, angelical en comparación a la anterior, dijo unas palabras:

-Has descubierto la verdad. Mi esposo estaba poseído, quería matarme y llevarse con él un objeto muy preciado para mi y para la hermandad. Tenía una fuerza sobrehumana, derribo la puerta de entrada como si nada y ese fue mi fin... Perdió el control, perdió la razón y hasta su alma misma. Deben detenerlo antes de que sea tarde... Mi espíritu no podía descansar... estaba atrapada... pero usted me liberó-

Anonadado, el detective tomó distancia, dejó caer de su boca el cigarro que estaba fumando anteriormente, totalmente consumido y tragó saliva. El espíritu de María era libre, y alcanzaría su lugar en el paraíso. Desvaneciéndose en el aire, la mujer susurró -Gracias...-

La luz retornó a la oficina, y el detective se estabilizó lentamente. El caso estaba cerrado... Solo que ahora... había otros misterios que desentrañar...

2 comentarios:

  1. Escribís perfecto, espero que sigas escribiendo un montón que me encanta, me encantás <3.

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